Llevo excesivo tiempo sin escrbir acá, pero ha llegado la hora de rectificar hablando dos cosas que no entiendo sobre las mujeres. Mejor dicho, dos nuevas cosas que no entiendo porque hay muchas cosas que llevaba tiempo sin entender, y estas son de más reciente data.
Caminando en las frías noches inglesas, con mucha frecuencia tu vista se ve aturdida por mujeres con piernas deformes paseando con minifaldas, mostrando sus extremidades tan similares a jamones colgando en una charcutería. Confiésoles que esto pasaba en Venezuela, pero nunca con tanta frecuencia, con tanto descaro, y nunca en la madre patria hacen dos grados afuera (lo cual para más inri agrega el efecto piel de gallina a unas piernas de por sí nada agradables). Con honestidad no me explico para qué estas pobres almas pasan frío para asquear a cada hombre que les pasa por delante. Quizás el frío tenga algún efecto terapeútico sobre la celulitis, y erróneamente crean que esta terapia de choque resolverá el problema.
Mi otra preocupación se relaciona con baños de mujeres en lugares públicos. ¿Alguien sabrá decir porqué los arquitectos de este planeta decidieron que los baños de mujeres deben ser del mismo tamaño que los de hombres? Será un triste legado de aquella época en que la población femenina rara vez salía de la casa, pero ha llegado la hora de arreglarlo. Lor orinales ocupan mucho menos espacio que las pocestas, y las mujeres sin duda cuidan mucho más su aspecto personal, lo cual naturalmente nos llevaría a pensar que los baños de damas han de ser mucho más grandes que los de caballeros. Pero no lo son, con la trsite consecuencia de colas interminables para mujeres, y una esperadera innecesaria para sus acompañantes.
miércoles, 3 de febrero de 2010
viernes, 20 de noviembre de 2009
Un país de soñadores
Rompo un duradero silencio para reflexionar brevemente sobre el insomnio británico. Todos los días tengo clases a las nueve y media. Para estándares venezolanos esto es tarde, en la UCAB el horario matutino normal comenzaba a las 7. Dado el célebre tráfico de Caracas, esto requería despertarse a las 5 y media si querías tener alguna esperanza de llegar a la hora.
Acá en cambio, la persona que vive más lejos vive a media hora caminando del salón. Con despertarte a las 8 y media tienes tiempo para ducharte y desayunar cómodamente. Ahora deben estar esperando el punchline de esta entrada. Y es que nunca he visto a tanta gente cabecear o literalmente quedarse dormida en clases.
No puede ser porque la gente se queda hasta tarde bebiendo; todo aquí cierra a las 11. No es por lo aburrido de las clases; sino en la Católica se dormiría medio mundo. Tampoco es por falta de café, hay una máquina a un minuto del salón para quien quiera. Mi teoría es que aire acondicionado y sillas cómodas ponen a dormir a cualquiera. La comidad física del estudiante, entonces, es enemiga de su concentración. Mientras más a gusto esté en el salón, no se concentrará más, sino que se irá a dormir. Lo cual podría explicar lo incómodo del clásico pupitre: es una herramienta para garantizar que los alumnos estén despiertos hasta en las peores clases.
Acá en cambio, la persona que vive más lejos vive a media hora caminando del salón. Con despertarte a las 8 y media tienes tiempo para ducharte y desayunar cómodamente. Ahora deben estar esperando el punchline de esta entrada. Y es que nunca he visto a tanta gente cabecear o literalmente quedarse dormida en clases.
No puede ser porque la gente se queda hasta tarde bebiendo; todo aquí cierra a las 11. No es por lo aburrido de las clases; sino en la Católica se dormiría medio mundo. Tampoco es por falta de café, hay una máquina a un minuto del salón para quien quiera. Mi teoría es que aire acondicionado y sillas cómodas ponen a dormir a cualquiera. La comidad física del estudiante, entonces, es enemiga de su concentración. Mientras más a gusto esté en el salón, no se concentrará más, sino que se irá a dormir. Lo cual podría explicar lo incómodo del clásico pupitre: es una herramienta para garantizar que los alumnos estén despiertos hasta en las peores clases.
martes, 27 de octubre de 2009
Pregunta cretina III: en el supermercado
Sonará patético e inmaduro pero antes de mi mudanza a Oxford tenía muy escasa experiencia de compras, por no decir nula. Cómo mis queridos lectores seguramente anticipan, para el no iniciado el supermercado presenta un sinfín de preguntas cretinas, desde encontrar la sal (ya la conseguí) o el té (hasta el día de hoy ni idea), a cómo cocinar las vainas que te pasan por delante. Pero lo que más me confunde son los precios.
El ejemplo de hoy es la cola. Una botella de dos litros de Coca-Cola cuesta libra y media. La marca del supermercado cuesta una libra la botella. Dizque con sabor mejorado. Sin duda estos precios tienen sentido, yo al menos estoy dispuesto a pagar media libra más para beber algo que conozco, de un sabor al que ya me acostumbré, y seguramente habrá gente que no. Pero después hay cola del supermercado "básica". Cuesta 19 peniques, y aparentemente existieron suficientes dudas sobre el tema que necesitan aclarar que tiene gas. Esto me lleva a las preguntas cretinas del día:
¿Cómo carrizo lograron que esto cueste 5 veces menos que la cola no básica? Y, ¿de qué estará hecha que cuesta tan poco?
El ejemplo de hoy es la cola. Una botella de dos litros de Coca-Cola cuesta libra y media. La marca del supermercado cuesta una libra la botella. Dizque con sabor mejorado. Sin duda estos precios tienen sentido, yo al menos estoy dispuesto a pagar media libra más para beber algo que conozco, de un sabor al que ya me acostumbré, y seguramente habrá gente que no. Pero después hay cola del supermercado "básica". Cuesta 19 peniques, y aparentemente existieron suficientes dudas sobre el tema que necesitan aclarar que tiene gas. Esto me lleva a las preguntas cretinas del día:
¿Cómo carrizo lograron que esto cueste 5 veces menos que la cola no básica? Y, ¿de qué estará hecha que cuesta tan poco?
martes, 13 de octubre de 2009
Psicología de clase
No es una teoría sociológica nueva, sino un fenómeno interesante que he observado en mi nuevo salón. En todo salón de clases hay gente que copia mucho y gente que copia poco. Hasta hace poco, yo era de los que no copiaba casi nada en clases. Si me hacía falta algo más extenso, se lo pedía a un amigo.
La dinámica cambia cuando estás en un salón nuevo con gente nueva, a un nivel superior. No sabes que saben los demás, que conocimiento tienen que les permite entender algo que tú no entendiste. Cuando ves a tu vecino copiar algo que ignoraste, te comienzas a preguntar si lo que creías era un detalle instrascendente es algo sumamente importante. Naturalmente tú no eres el único. Todos andan en las mismas. Entonces tienes a gente copiando en cadena, la inseguridad de uno reforzado la del otro, hasta que todos terminamos copiando idioteces innecesarias por el miedo a estar perdiendo algo.
La dinámica cambia cuando estás en un salón nuevo con gente nueva, a un nivel superior. No sabes que saben los demás, que conocimiento tienen que les permite entender algo que tú no entendiste. Cuando ves a tu vecino copiar algo que ignoraste, te comienzas a preguntar si lo que creías era un detalle instrascendente es algo sumamente importante. Naturalmente tú no eres el único. Todos andan en las mismas. Entonces tienes a gente copiando en cadena, la inseguridad de uno reforzado la del otro, hasta que todos terminamos copiando idioteces innecesarias por el miedo a estar perdiendo algo.
domingo, 11 de octubre de 2009
Principios de vida
Mi periodo favorito en la historia es la Francia del siglo XIX. Es la historia de un país profundamente dividido, por región, por clase, pero más que nada políticamente. Un país dónde monarquistas (y de más de un tipo) tienen que convivir con republicanos, liberales con socialistas, anticlericales con creyentes, donde existían casi todas las opiniones políticas imaginables. Y todo esto, no en un paísito insignificante, sino en Francia. El caso es que me leo un libro de la época, y me encuentro con esta cita. Me cuesta mucho traducir la cita entonces va en inglés.
"I understand passions, shady interests, even vices. I do not understand stupidity, and I do not resign myself to it."
-Francois Guizot
Me siento muy identificado, y creo que habla por si sola. De paso, es el tipo que de verdad inventó la famosa cita de quien no es socialista (en su caso republicano) a los 20 le falta corazón, pero a quien lo es a los 30 le falta cerebro, tan adaptada. También tiene esta perla:
"Pueden amontonar sus calumnias todo lo que quieran: jamás alcanzarán la altura de mi desdén."
"I understand passions, shady interests, even vices. I do not understand stupidity, and I do not resign myself to it."
-Francois Guizot
Me siento muy identificado, y creo que habla por si sola. De paso, es el tipo que de verdad inventó la famosa cita de quien no es socialista (en su caso republicano) a los 20 le falta corazón, pero a quien lo es a los 30 le falta cerebro, tan adaptada. También tiene esta perla:
"Pueden amontonar sus calumnias todo lo que quieran: jamás alcanzarán la altura de mi desdén."
sábado, 3 de octubre de 2009
La imporancia de ser Igor
Venezuela es la tierra de los nombres raros. Te puedes llamar cualquier vaina, y la gente no pone caras, ni pregunta insistentemente acerca del origen etimológico del nombre. En Inglaterra, sin embargo, las cosas cambian. Presentarme a cualquier persona involucra en la gran mayoría de los casos dar explicaciones.
Las conversaciones suelen ir como sigue. Doy mi nombre. Me preguntan de dónde soy. Digo que venezolano. Pero Igor no suena como un nombre venezolano, dicen. Ahí tengo explicar que me llamo Igor porque es común en el País Vasco, y desciendo por parte de padre de vascos. Sí, claro que es ruso también, pero no es por eso. Claro, el País Vasco es una región de 3 millones de personas, con lo que alguna gente no sabe qué es y queda más confundida aún. Me imagino que cuando la ETA estaba en su apogeo era más fácil, pero hemos medio desaparecido del mapa.
Pero mi origen vasco no es el único detalle de mi vida que tengo que compartir. Tengo un acento en inglés que suena gringo a los oídos no gringos (para quienes mi acento es un misterio), lo cual naturalmente invita a la pregunta de si he vivido en los Estados Unidos. Entonces dos terceras partes de las personas que conozco se enteran de que veo mucha tele gringa por cable, que es la explicación más sencilla que tengo a mi acento.
Podrá sonar que me estoy quejando, pero nada más lejano de la verdad. Todo lo de ser venezolano con nombre vasco y acento gringo prolonga un par de minutos las introducciones y en ocasiones ha dado origen a conversas interesantes.
Las conversaciones suelen ir como sigue. Doy mi nombre. Me preguntan de dónde soy. Digo que venezolano. Pero Igor no suena como un nombre venezolano, dicen. Ahí tengo explicar que me llamo Igor porque es común en el País Vasco, y desciendo por parte de padre de vascos. Sí, claro que es ruso también, pero no es por eso. Claro, el País Vasco es una región de 3 millones de personas, con lo que alguna gente no sabe qué es y queda más confundida aún. Me imagino que cuando la ETA estaba en su apogeo era más fácil, pero hemos medio desaparecido del mapa.
Pero mi origen vasco no es el único detalle de mi vida que tengo que compartir. Tengo un acento en inglés que suena gringo a los oídos no gringos (para quienes mi acento es un misterio), lo cual naturalmente invita a la pregunta de si he vivido en los Estados Unidos. Entonces dos terceras partes de las personas que conozco se enteran de que veo mucha tele gringa por cable, que es la explicación más sencilla que tengo a mi acento.
Podrá sonar que me estoy quejando, pero nada más lejano de la verdad. Todo lo de ser venezolano con nombre vasco y acento gringo prolonga un par de minutos las introducciones y en ocasiones ha dado origen a conversas interesantes.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Cultura rápida
Estando en Madrid en camino a Oxford (voy a estudiar allá) veo un afiche de McDonald's que ofrece un helado con un barra de Kit Kat por un euro. Entre las cosas buenas que tiene la comida rápida es su uniformidad: no será la mejor comida pero tienes seguro qué es lo que estás comiendo. El caso es que entro al lugar, y me di cuenta que por mucho que la comida sea uniforme, la cultura que se desarrolla alrededor de ella no. Mi primer encuentro con eso lo tuve en Budapest, dónde tuve la particular experiencia de ver un grupo de chamos pasando el rato en un Burger King, como si de un bar se tratara.
El caso es que en Madrid las costumbres son distintas. En Venezuela uno pide un combo y punto; hay gente excéntrica que lo que les provoca son un papas y piden eso, pero el común denominador entiende comer rápido como un paquete completo. Acá por algún motivo no, la gente pide hamburguesas sueltas, papas sueltas, hasta refrescos sueltos. Ni idea el porqué.
Pero lo más raro fue en la cola. Una mujer que llegó luego tampoco entiendo, con lo que quizás no sea un hábito local, pero dónde estaba había una cola para todas las cajas, y surgía alguna clase de orden espontáneo para saber a quien le toca. Mi madrina ya me había advertido que algo similar sucedía con el autobús, entonces no hice el rídiculo, pero aún así me pareció gracioso.
Lo otro fue un conflicto entre la cajera y una pareja. Conflicto quizás sea mucho, un impasse quizás. Tristemente la necesidad de cubrir espacio para que todo el local reconociera que yo era el próximo en cola me impidió oír toda la conversa, pero en la raíz del asunto había un serio problema de comunicación. Mi teoría es que al principio no se entendieron bien, y de ahí en adelante ambas partes prosiguieron a hablarse una a lo otra como si fueran extranjeros. La mujer les gritaba sus preguntas (en un castellano mi juicio perfectamente inteligible), y el hombre de la pareja formulaba sus órdenes apuntando al menú y gesticulando vigorosamente (lo oí muy claramente pedir cubiertos -ojo, no sé para qué - y hacer los gestos respectivos de una forma un tanto exagerada). El resultado final era cómico, aunque creo que parte y parte salieron arrechas del asunto.
La conclusión de mis peripecias en McDonald's es que no había helado. Terminé pidiendo un helado en Burger King que me dejó preguntándome cómo es el spanglish ibérico, todo el nombre estaba en inglés y tuve que terminar diciendo un "dame un asunto de estos de fresa". Que quizás sea spanglish ibérico.
El caso es que en Madrid las costumbres son distintas. En Venezuela uno pide un combo y punto; hay gente excéntrica que lo que les provoca son un papas y piden eso, pero el común denominador entiende comer rápido como un paquete completo. Acá por algún motivo no, la gente pide hamburguesas sueltas, papas sueltas, hasta refrescos sueltos. Ni idea el porqué.
Pero lo más raro fue en la cola. Una mujer que llegó luego tampoco entiendo, con lo que quizás no sea un hábito local, pero dónde estaba había una cola para todas las cajas, y surgía alguna clase de orden espontáneo para saber a quien le toca. Mi madrina ya me había advertido que algo similar sucedía con el autobús, entonces no hice el rídiculo, pero aún así me pareció gracioso.
Lo otro fue un conflicto entre la cajera y una pareja. Conflicto quizás sea mucho, un impasse quizás. Tristemente la necesidad de cubrir espacio para que todo el local reconociera que yo era el próximo en cola me impidió oír toda la conversa, pero en la raíz del asunto había un serio problema de comunicación. Mi teoría es que al principio no se entendieron bien, y de ahí en adelante ambas partes prosiguieron a hablarse una a lo otra como si fueran extranjeros. La mujer les gritaba sus preguntas (en un castellano mi juicio perfectamente inteligible), y el hombre de la pareja formulaba sus órdenes apuntando al menú y gesticulando vigorosamente (lo oí muy claramente pedir cubiertos -ojo, no sé para qué - y hacer los gestos respectivos de una forma un tanto exagerada). El resultado final era cómico, aunque creo que parte y parte salieron arrechas del asunto.
La conclusión de mis peripecias en McDonald's es que no había helado. Terminé pidiendo un helado en Burger King que me dejó preguntándome cómo es el spanglish ibérico, todo el nombre estaba en inglés y tuve que terminar diciendo un "dame un asunto de estos de fresa". Que quizás sea spanglish ibérico.
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