jueves, 24 de febrero de 2011

Choques culturales

Llevo un tiempazo sin escribir, pero me he dicho a mi mismo que voy a rectificar y eso estoy haciendo. El tema de hoy es el asunto de los choques culturales. Es un término que detesto porque muy raramente es apto para describir las situaciones. Hay gente que piensa que porque uno viene de una cultura distinta uno se va a sorprender de las diferencias. Es lo que quieren decir con lo de choque; una sorpresa, una confrontación violenta de ideas.

Lo que a algunos se les parece olvidar es que en el mundo existe la televisión y el cine, ambos dominados por la anglosfera. Por mucho que la tele no refleje exactamente la realidad, le da a todo Cristo* una buena idea de como es la cultura de estas tierras. A la gente no le gustarán los estereotipos pero a mi me parecen de lo más útiles: te dan una idea de que esperar de la gente.

El caso entonces es que choques culturales, bueno, pocos. Fricciones, pues eso es otra vaina. Esto de tratar a mis profesores de tú, de referirse a todo el mundo por su nombre en vez de su apellido, me da en la madre. Lo del "political correctness" tiene su lógica, pero significa que hay gente con la cual uno tiene que andar pensando sobre cada cosa que uno dice antes de decirla, gente con la que uno simplemente no puede ser honesto por evitar que te pongan mala cara. Y así sucesivamente. Una vez me pararon un peo por poner mis pies sobre una mesa de la cual recientemente habíamos dejado a comer, como si unos pies dejaran una marca de suciedad indeleble que corrompe en perpetuidad la higiene de la mesa. Pero choques, choques choques, por favor.

*de paso, ¿el Cristo de todo Cristo lleva mayúscula o porque se refiere a todos es un cristo disminuido?

sábado, 18 de septiembre de 2010

Pobre turismo

Ok, ok, llevo tiempo sin escribir. Creo que Venezuela es simplemente un lugar más inspirador que Inglaterra; un país donde las cosas funcionan no me da mucho de que quejarme. De hecho, hoy ni siquiera voy a hablar de mi vida por acá, sino de algo que me di cuenta viajando.

No por restregarles en la cara lo mucho que he viajado, pero en lo que va de año he ido a (en orden): Milan, Venecia, Barcelona, Londres (me queda al lado por amor a Cristo), ciudades varias de Sicilia, Roma, Nápoles, Pompei, Estambul, Bruselas y Amsterdam. En resumen, he visto que jode, y me he dado cuenta de algo. La pobreza de un lugar está intimamente relacionada con cuanto me va a gustar. Ignorando por un momento las atracciones intrínsecas de un lugar, estoy mucho más a gusto en una ciudad rica (Bruselas, digamos) que en una pobre en realidad (Palermo) o en apariencia (Milan, que tiene un Metro muy a la zaga del de Caracas).

Creo que vivir en Caracas ha hecho imposible que vea algo pintoresco en la pobreza, que la considere algo interesante en vez de algo repugnante (ojo, el estado de pobreza, no la gente pobre). Ver a un muchacho de 13 años vender cotufas en la calle a las 3 de la mañana (Estambul, dicho sea de paso aparte de lo del trabajo infantil no es mala idea) no me puede parecer cuchi, me es imposible conseguirle valor turístico alguno al ausnto. Para los europeos, es algo exótico, triste quizás, pero definitivamente interesante. Pero uno se va de viaje para escaparse de su realidad, para ver algo que no puede ver en casa. Y de calles sucias, casas deterioradas, tráfico constante y urbanismo deficiente ya he visto de sobra,

domingo, 23 de mayo de 2010

Homosexuales, judíos, sincalistas y comunistas

La enfermedad inglesa se pone peor a medida que la temperatura sube. Estos días está haciendo como 25 grados afuera, y el comportamiento extraño abunda. Varias señales vi en el camino al supermercado ayer.

Primera señal, gente descalza en la calle. No, no el clochard (de paso, en venezolano usamos recogelatas pero si no hay latas que recoger que viene a ser esta gente?) que estaba haciendo abdominales apoyado contra un pipote de basura. No, es gente perfectamente normal que anda caminando descalza por la calle, gente que veo en la biblioteca casi todos los días. Inexplicable, ya con la profileración de cholas tengo problemas.

Segunda señal es el asiático que anda no sólo descalzo pero sin camisaa haciendo compras en el supermercado. Por mi tiene pleno derecho de hacer lo que le viene en gana con su cuerpo. Eso sí, yo tengo mi derecho a mirarlo con caro de desaprobación, pa que no empiece a pensar que lo que está haciendo es conducta de gente civilizada. Y eso hice, pero para mi sorpresa nadie me apoya. Cómo vamos a controlar esta conducta aberrada sin presión social?

La tercera señal tiene que ver con el grupo que protesta por derechos animales en frente al teatro. Tristemente protestar por una causa ridícula y decir que Oxford es un lugar de muerte y sufrimiento no es algo que tiene que ver con las inusitadamente altas temperaturas, esos idiotas están ahí todos los sábados. El caso es que les paso al lado y oigo a un señor hablando con los manifestantes. Tristemente no oí más que estas cuatro palabras: "Homosexuales, judíos, sincalistas y comunistas". Serán ellos los responsables de todo esto?

lunes, 10 de mayo de 2010

Aberrado y contranatura

Yo no bailaba nunca en Venezuela. No soy particularmente bueno, y por eso no lo disfruto particularmente. De paso, es la misma razón por la que no juego deportes: simplemente no es divertido hacer algo en lo que apestas. No se preocupen que el aire inglés no me ha hecho cambiar estos principios. Au contraire, ha confirmado mis tendencias anti-baile.

Les explico. Bailar en la madre patria podía ser cansón y rara vez me sometería voluntariamente a oír la música que generalmente acompaña al baile. Pero tenía un gran beneficio: podías estar cerca de una mujer, menos de medio metro sería la distancia más común. No que sea un pervertido, pero no es nada desdeñable.

Acá, mientras tanto, la música no sólo es (aún) peor. Tampoco es asunto de que la gente baila tan mal que causa pena ajena, o que la mujer inglesa promedio es feíta y viste terrible (pondría fotos pero es de mal gusto). Lo que me mata acá es la distancia. 3 metros es la distancia estándar de baile, y en mi experiencia no hay cantidad de alcohol que la reduzca. Y tampoco es que estés garantizado de estar a tres metros de una persona del sexo opuesto. No vale, puedes estar a tres metros de cualquiera: hombre, mujer, amigo, extraño, todo da igual. Pareciera que la gente encuentra placer en el mero acto de bailar, no en el hecho de estar bailando con alguien. Es una conducta aberrada y contranatura. He dicho.

domingo, 2 de mayo de 2010

Amateurs de sol

Llegó la primavera a Europa y con ella uno de esos divertidos choques culturales que tanta gracia nos hacen. Aunque ya volvió a la normalidad de un cielo permanentemente nublado, hubo un par de semanas en las que hubo un solazo impresionante. Con el sol también viene la reacción del europeo; la desesperada búsqueda de poner piel en contacto con sol que lleva a la gente a andar en ropa de playa aunque hagan 12 grados afuera.

La cultura venezolana es una cultura de sombra, sin duda. Hasta en mi querida Caracas, donde estar en el sol no necesariamente implica sofocarse del calor, nos agrada el sol, sí, pero de lejitos. Nadie sale sin necesidad de la sombra, y hay alguna clase de pudor acerca de usar ropa playera fuera de la playa.

Acá mientras tanto existe un cultura que en ausencia de sol tiene escasa idea de qué hacer cuando aparece. Las cosas grotescas que suceden: la gente medio insolada, el uso abusivamente frecuente de cholas, sandalias y afienes, los pantalones blancos cual mafioso cubano, la ropa que revela lo que debe permanecer para siempre oculto, los inapropiados lentes de sol; yo creo que es por falta de costumbre. Estoy en presencia de amateurs solares a los que aún les falta mucho por aprender.

lunes, 22 de febrero de 2010

Advertencia sobre los chistes

Aclaratoria dispensable (en el sentido de opuesto de indispensable, porque poca falta hace): Lo que sigue no está basando en nadie en particular, entonces no se ofendan.

Hay dos grandes formas de contar un chiste. La forma seria, civilizada, es contar tu chiste con relativa calma. Quizás una tímida sonrisa sugiera que lo que estás diciendo es gracioso, o tu tono de voz invita a la comicidad. Al terminar tu relato, esperas a ver si produjo la reacción deseada en la audiencia. Sólo después de oír la risa de los demás es que debes reírte. Al menos que andes con el gafo subido, en cuyo caso se te perdona todo.

La otra forma de contar un chiste es poco educada, ruin, e indicativa de algún nivel de deficiencia mental. En vez de sugerir que estás intentando ser chistoso, sientes la necesidad de anunciarlo a todo el que esté a veinte metros de distancia. Gesticulas en exceso, pones una inmensa sonrisa de pendejo, y sueltas carcajadas antes de terminar. Al culminar tu tortura a quienes te rodean, no contento con la pena ajena que infligiste, sueltas una estupenda risotada, que por muy mala que sea la broma obliga alguna clase de reacción en quienes te rodean. Nada de sonido de timbales para un chiste fracasado, no, tu actitud exige algo por muy falso que sea. Debo acotar acá que yo no soy de fácil reír, con el sufrimiento causado por la risa no sentida es particularmente agudo.

Si te sentiste aludido por el tercer párrafo de esta brillante epístola, analízate un momento. Aún tienes tiempo de cambiar.

viernes, 12 de febrero de 2010

La buena vida

Mi rutina diaria, cuando no cocino en mi casa, involucra comerme un sandwich (o como lo llaman acá una baguette*) en una tienda manejada por franceses en la que por lo general la comida es excelente. Hace poco pedí una sopa de cebolla, que llevé cuidadosamente los 10 minutos de caminata hasta la biblioteca para poder tomarla con calma, ansiosamente esperando poder deglutir una de mis comidas favoritas. Me terminó mi sopa y voy a mi prepa, dónde me consigo con un amigo que me pregunta qué tal estuvo.

- Sumamente decepcionante, digo yo, me aurrinó el día.

- Debes llevar una muy buena vida, interjecta una chama, si una mala sopa te aurrina el día.

Lo cual me pareció muy cómico, además de cierto. Aunque en mi defensa, la sopa sí fue sumamente decepcionante. La cebolla no estaba caramelizada, no tenía ese sabor que deja el alcohol cuando se evapora, y algún idiota decidió que llevaba romero y un bojote de pimienta. A mi además me encanta la sopa de cebolla, y tenía grandes expectativas que se fueron al piso con aquel vil brebaje. Quizás sea indicativo de que las cosas me van bien por acá, pero sin duda fue lo peor que me pasó ese día.

*Tema separado, pero esto de los nombres de carne-entre-dos-pedazos-de-pan es rarísimo. En ningún país lo llaman en su propio idioma: aparentemente una comida tan común necesita el uso de una palabra importada para sentirse exótica.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Pendejadas feministas

Llevo excesivo tiempo sin escrbir acá, pero ha llegado la hora de rectificar hablando dos cosas que no entiendo sobre las mujeres. Mejor dicho, dos nuevas cosas que no entiendo porque hay muchas cosas que llevaba tiempo sin entender, y estas son de más reciente data.

Caminando en las frías noches inglesas, con mucha frecuencia tu vista se ve aturdida por mujeres con piernas deformes paseando con minifaldas, mostrando sus extremidades tan similares a jamones colgando en una charcutería. Confiésoles que esto pasaba en Venezuela, pero nunca con tanta frecuencia, con tanto descaro, y nunca en la madre patria hacen dos grados afuera (lo cual para más inri agrega el efecto piel de gallina a unas piernas de por sí nada agradables). Con honestidad no me explico para qué estas pobres almas pasan frío para asquear a cada hombre que les pasa por delante. Quizás el frío tenga algún efecto terapeútico sobre la celulitis, y erróneamente crean que esta terapia de choque resolverá el problema.

Mi otra preocupación se relaciona con baños de mujeres en lugares públicos. ¿Alguien sabrá decir porqué los arquitectos de este planeta decidieron que los baños de mujeres deben ser del mismo tamaño que los de hombres? Será un triste legado de aquella época en que la población femenina rara vez salía de la casa, pero ha llegado la hora de arreglarlo. Lor orinales ocupan mucho menos espacio que las pocestas, y las mujeres sin duda cuidan mucho más su aspecto personal, lo cual naturalmente nos llevaría a pensar que los baños de damas han de ser mucho más grandes que los de caballeros. Pero no lo son, con la trsite consecuencia de colas interminables para mujeres, y una esperadera innecesaria para sus acompañantes.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Un país de soñadores

Rompo un duradero silencio para reflexionar brevemente sobre el insomnio británico. Todos los días tengo clases a las nueve y media. Para estándares venezolanos esto es tarde, en la UCAB el horario matutino normal comenzaba a las 7. Dado el célebre tráfico de Caracas, esto requería despertarse a las 5 y media si querías tener alguna esperanza de llegar a la hora.

Acá en cambio, la persona que vive más lejos vive a media hora caminando del salón. Con despertarte a las 8 y media tienes tiempo para ducharte y desayunar cómodamente. Ahora deben estar esperando el punchline de esta entrada. Y es que nunca he visto a tanta gente cabecear o literalmente quedarse dormida en clases.

No puede ser porque la gente se queda hasta tarde bebiendo; todo aquí cierra a las 11. No es por lo aburrido de las clases; sino en la Católica se dormiría medio mundo. Tampoco es por falta de café, hay una máquina a un minuto del salón para quien quiera. Mi teoría es que aire acondicionado y sillas cómodas ponen a dormir a cualquiera. La comidad física del estudiante, entonces, es enemiga de su concentración. Mientras más a gusto esté en el salón, no se concentrará más, sino que se irá a dormir. Lo cual podría explicar lo incómodo del clásico pupitre: es una herramienta para garantizar que los alumnos estén despiertos hasta en las peores clases.

martes, 27 de octubre de 2009

Pregunta cretina III: en el supermercado

Sonará patético e inmaduro pero antes de mi mudanza a Oxford tenía muy escasa experiencia de compras, por no decir nula. Cómo mis queridos lectores seguramente anticipan, para el no iniciado el supermercado presenta un sinfín de preguntas cretinas, desde encontrar la sal (ya la conseguí) o el té (hasta el día de hoy ni idea), a cómo cocinar las vainas que te pasan por delante. Pero lo que más me confunde son los precios.

El ejemplo de hoy es la cola. Una botella de dos litros de Coca-Cola cuesta libra y media. La marca del supermercado cuesta una libra la botella. Dizque con sabor mejorado. Sin duda estos precios tienen sentido, yo al menos estoy dispuesto a pagar media libra más para beber algo que conozco, de un sabor al que ya me acostumbré, y seguramente habrá gente que no. Pero después hay cola del supermercado "básica". Cuesta 19 peniques, y aparentemente existieron suficientes dudas sobre el tema que necesitan aclarar que tiene gas. Esto me lleva a las preguntas cretinas del día:

¿Cómo carrizo lograron que esto cueste 5 veces menos que la cola no básica? Y, ¿de qué estará hecha que cuesta tan poco?

martes, 13 de octubre de 2009

Psicología de clase

No es una teoría sociológica nueva, sino un fenómeno interesante que he observado en mi nuevo salón. En todo salón de clases hay gente que copia mucho y gente que copia poco. Hasta hace poco, yo era de los que no copiaba casi nada en clases. Si me hacía falta algo más extenso, se lo pedía a un amigo.

La dinámica cambia cuando estás en un salón nuevo con gente nueva, a un nivel superior. No sabes que saben los demás, que conocimiento tienen que les permite entender algo que tú no entendiste. Cuando ves a tu vecino copiar algo que ignoraste, te comienzas a preguntar si lo que creías era un detalle instrascendente es algo sumamente importante. Naturalmente tú no eres el único. Todos andan en las mismas. Entonces tienes a gente copiando en cadena, la inseguridad de uno reforzado la del otro, hasta que todos terminamos copiando idioteces innecesarias por el miedo a estar perdiendo algo.

domingo, 11 de octubre de 2009

Principios de vida

Mi periodo favorito en la historia es la Francia del siglo XIX. Es la historia de un país profundamente dividido, por región, por clase, pero más que nada políticamente. Un país dónde monarquistas (y de más de un tipo) tienen que convivir con republicanos, liberales con socialistas, anticlericales con creyentes, donde existían casi todas las opiniones políticas imaginables. Y todo esto, no en un paísito insignificante, sino en Francia. El caso es que me leo un libro de la época, y me encuentro con esta cita. Me cuesta mucho traducir la cita entonces va en inglés.

"I understand passions, shady interests, even vices. I do not understand stupidity, and I do not resign myself to it."
-Francois Guizot

Me siento muy identificado, y creo que habla por si sola. De paso, es el tipo que de verdad inventó la famosa cita de quien no es socialista (en su caso republicano) a los 20 le falta corazón, pero a quien lo es a los 30 le falta cerebro, tan adaptada. También tiene esta perla:

"Pueden amontonar sus calumnias todo lo que quieran: jamás alcanzarán la altura de mi desdén."

sábado, 3 de octubre de 2009

La imporancia de ser Igor

Venezuela es la tierra de los nombres raros. Te puedes llamar cualquier vaina, y la gente no pone caras, ni pregunta insistentemente acerca del origen etimológico del nombre. En Inglaterra, sin embargo, las cosas cambian. Presentarme a cualquier persona involucra en la gran mayoría de los casos dar explicaciones.

Las conversaciones suelen ir como sigue. Doy mi nombre. Me preguntan de dónde soy. Digo que venezolano. Pero Igor no suena como un nombre venezolano, dicen. Ahí tengo explicar que me llamo Igor porque es común en el País Vasco, y desciendo por parte de padre de vascos. Sí, claro que es ruso también, pero no es por eso. Claro, el País Vasco es una región de 3 millones de personas, con lo que alguna gente no sabe qué es y queda más confundida aún. Me imagino que cuando la ETA estaba en su apogeo era más fácil, pero hemos medio desaparecido del mapa.

Pero mi origen vasco no es el único detalle de mi vida que tengo que compartir. Tengo un acento en inglés que suena gringo a los oídos no gringos (para quienes mi acento es un misterio), lo cual naturalmente invita a la pregunta de si he vivido en los Estados Unidos. Entonces dos terceras partes de las personas que conozco se enteran de que veo mucha tele gringa por cable, que es la explicación más sencilla que tengo a mi acento.

Podrá sonar que me estoy quejando, pero nada más lejano de la verdad. Todo lo de ser venezolano con nombre vasco y acento gringo prolonga un par de minutos las introducciones y en ocasiones ha dado origen a conversas interesantes.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cultura rápida

Estando en Madrid en camino a Oxford (voy a estudiar allá) veo un afiche de McDonald's que ofrece un helado con un barra de Kit Kat por un euro. Entre las cosas buenas que tiene la comida rápida es su uniformidad: no será la mejor comida pero tienes seguro qué es lo que estás comiendo. El caso es que entro al lugar, y me di cuenta que por mucho que la comida sea uniforme, la cultura que se desarrolla alrededor de ella no. Mi primer encuentro con eso lo tuve en Budapest, dónde tuve la particular experiencia de ver un grupo de chamos pasando el rato en un Burger King, como si de un bar se tratara.

El caso es que en Madrid las costumbres son distintas. En Venezuela uno pide un combo y punto; hay gente excéntrica que lo que les provoca son un papas y piden eso, pero el común denominador entiende comer rápido como un paquete completo. Acá por algún motivo no, la gente pide hamburguesas sueltas, papas sueltas, hasta refrescos sueltos. Ni idea el porqué.

Pero lo más raro fue en la cola. Una mujer que llegó luego tampoco entiendo, con lo que quizás no sea un hábito local, pero dónde estaba había una cola para todas las cajas, y surgía alguna clase de orden espontáneo para saber a quien le toca. Mi madrina ya me había advertido que algo similar sucedía con el autobús, entonces no hice el rídiculo, pero aún así me pareció gracioso.

Lo otro fue un conflicto entre la cajera y una pareja. Conflicto quizás sea mucho, un impasse quizás. Tristemente la necesidad de cubrir espacio para que todo el local reconociera que yo era el próximo en cola me impidió oír toda la conversa, pero en la raíz del asunto había un serio problema de comunicación. Mi teoría es que al principio no se entendieron bien, y de ahí en adelante ambas partes prosiguieron a hablarse una a lo otra como si fueran extranjeros. La mujer les gritaba sus preguntas (en un castellano mi juicio perfectamente inteligible), y el hombre de la pareja formulaba sus órdenes apuntando al menú y gesticulando vigorosamente (lo oí muy claramente pedir cubiertos -ojo, no sé para qué - y hacer los gestos respectivos de una forma un tanto exagerada). El resultado final era cómico, aunque creo que parte y parte salieron arrechas del asunto.

La conclusión de mis peripecias en McDonald's es que no había helado. Terminé pidiendo un helado en Burger King que me dejó preguntándome cómo es el spanglish ibérico, todo el nombre estaba en inglés y tuve que terminar diciendo un "dame un asunto de estos de fresa". Que quizás sea spanglish ibérico.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Agnosticismo observante

No entiendo porque la gente que en teoría tiene el cielo disponible no le para bola a conseguirlo. La idea me vino como hace tres semanas y para recordarme anoté eso. Porque en serio no entiendo para nada.

Me explico. Soy agnóstico observante. Como he dicho antes, eso no quiere decir que no tenga derecho a expresar sobre Dios. No. Se refiere a que soy agnóstico y consecuente con mi vaina. No rezo a escondidas cuando me siento desesperado, no comulgo sólo porque me gusta el sabor de la hostia, y en líneas generales evito participar en rituales religiosos. No se me hace muy difícil, por lo que tampoco es que estoy haciendo un inmenso sacrificio renegando de la religiosidad. Hay que ver que las misas suelen ser aburridísimas.

Que sea agnóstico, sin embargo, no quiere decir que no me gustaría creer. Todo eso de la vida después de la muerte me parece genial, y seguramente aliviaría mi angustia existencial acerca de la muerte. Poder creer que hay alguien, que siempre habrá alguien, que me quiere y está dispuesto a ayudar debe ser bastante confortante también. Es por eso que no entiendo la gente que cree, y después hace como si nada. Especialmente a los que escogen, de literalmente centenares de forma de creer, una sola, para posteriormente cagarse en la madre de sus preceptos.

La religión, como yo la entiendo al menos, implica un acuerdo entre el creyente y la iglesia escogida. Sigues ciertas reglas, y se te recompensará en la vida oyendo tus rezos, y en la muerte con el cielo. Sé que estoy simplificando mucho, pero más o menos es eso. Lo que aparentemente suscita controversia es eso de seguir las reglas. La creencia imperante ahora es que las normas religiosas son flexibles, maleables, pueden ser escogidas y descartadas. Por ejemplo lo de los Diez Mandamientos. Están en la misma página de la Biblia, pero el de "no cometerás actos impuros" aparentemente tiene menos peso que "no matarás". Fornicación, meh, Dios seguro no le para a eso; matar, joder, al Infierno directo. Religión a la carte.

Con los ritos es peor todavía, y si sigo con el catolicismo es porque conozco es católicos. Aparentemente comulgar sin confesarse no es pa tanto, pero el bautismo y la primera comunión son algo sagrado. Y con las interpretaciones ni hablar. Hay personas para las que la posición de estar en contra del uso de los condones es algo primitivo, la de estar en contra de los homosexualidad no suscita mucha controversia, y que a la vez aplauden y ovacacionan la oposición al aborto. De lo que tengo entendido la Iglesia Católica no ofrece un menú ejecutivo de preceptos que te permiten escoger tres de cinco o algó así. Es una vaina de paquete completo, y sino para eso hay otras agrupaciones.

Yo sé que me estoy metiendo con algo sensible. Además, me parece que el hecho que los creyentes no sean fanáticos es algo positivo. Aún así me cuesta comprender. Existe un montón de gente que cree en la posibilidad de la vida eterna, pero no se esfuerza mucho para conseguirla. Escogen pertenecer a una organización que les ayuda a alcanzarla, pero después ignoran sus dictámenes. Además, si están en desacuerdo con los preceptos una de las organizaciones, rara vez deciden cambiarse a otra que se acomode más a sus creencias. ¿No es irracional? Supongo que intentar inyectarle racionalidad a la religión es muy complicado.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Quéjense bonito

En un grupo de personas al cual dedico mucho tiempo hay dos personas que se quejan mucho, pero que son muy distintas. Quiero que una de ellas se caiga al Guaire cuando se está quejando, mientras que la otra me da risa y todo. He oído a muchas personas decir: "el me cae terrible, se la pasa quejándose". Yo creo hacen un mal diagnóstico del problema. La verdad es lo que cae mal es quejarse feo. Si se quejara bonito te parecería la persona más divertida del mundo.

Quejarse bonito no es algo sencillo de hacer,. Todos los quejones exitosos del mundo tenemos nuestra forma particular de hacerlo. Yo ironizo y hago chistecitos cretinos. No es la única estrategia exitosa pero me funciona.

Las personas que se quejan feo sufren de varios grandes problemas. Unos creen que quejarse se limita a describir una situación que causó incomodidad. No le ponen picante al asunto, no exageran, no actúan; se limitan a relatar los hechos como si fuera un noticiero en primera persona. "Salí de mi casa. Pisé los excrementos de un perro. Olí a pupú el resto del día. Se metieron conmigo en el trabajo. Odio a Venezuela, a los venezolanos, a sus perros." Aburrido.

Después está la gente que a la hora de quejarse busca empatía. Busca que uno sienta lo que están sintiendo, que uno comparta su odio hacia el mundo y su lugar en él. Esta gente sí exagera, a veces demasiado; actúan y sobreactúan. Los cuentos a menudo pueden ser hasta buenos. Pero uno no se siente autorizado a disfrutar el cuento. Este tipo de quejón no quiere descargar su miseria, sino hacer a los demás tan miserables como él.

De ahí a la gente que cree que el mundo conspira en su contra. Son historias de tragedias personalistas, paranóicas. Es la gente que no se conforma que decir que pisó pupú. Tiene que contarte todas las razones por las que era el peor día posible para pisar pupú. No sonríen a su patético destino, sino que se enfrentan a él con la más profunda amargura.

Pero el quejica que menos aguanto es quejica predicante. Si el mundo fuera más como él, no tendría que desatar su furia sobre los oídos de sus inocentes víctimas, a las que atormenta con relatos de su inmensa virtud y la iniquidad del mundo. No tiene la modestia para burlarse de si mismo, para encontrar atisbos de nobleza en la conducta de otros. El mundo es una mierda, y él tiene la solución. A lo que digo: "puede que la tengas, pero de ti no quiero oírla".

Si algún lector se sintió en algún momento aludido en la descripción de los malos quejones, está a tiempo de remediar la situación. Traten de quejarse bonito. O dejen de quejarse y punto.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La Guerra

En honor al 70 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial:

"La guerra es una serie de catástrofes que resulta en una victoria"

- Georges Clemenceau

lunes, 31 de agosto de 2009

Pa' los 'frescos

El otro día fui a la Central a comprar películas con mi hermano, y para poder estacionar los vigilantes nos pidieron "pa' los frescos", indicando además que el pago es justo después de haber estacionado. Para que no tengan que esforzarse mucho para cobrar supongo. Dado que no teníamos sencillo, nos vimos obligados a darle al vigilante un billete de 5. Y descubrí la lógica de pedir pa' los frescos.

Hasta que le dimos el billete de 5 al vigilante, pensaba que lo de los frescos era simplemente una forma más elegante de pedir dinero que decirlo directamente. Hay gente que ha llegado a dar refrescos cuando le piden pa' los frescos, causando la furia del oficial, con lo que está claro que lo de los frescos es meramente simbólico. Pero, ¿por qué pa' los frescos? ¿Por qué no pal almuerzo, pa' unos Doritos, pa' la educación de mis hijos?

No es asunto de que haga calor. Lo de los frescos es para obligarlo a uno a dar un monto de dinero que efectivamente compre un refresco. Pone un piso al soborno: no puede ser menos de los 3 mil que cuesta una Pepsi en el cafetín local. Todos tenemos nociones de lo que cuesta un refresco, con lo que el dinero a dar está bastante claro. Si no tienes los tres mil, tendrás que dar más, jamás menos. Pedir para un almuerzo sería como mucho dinero, para unos Doritos como poco. Por eso es que nos piden pa' los frescos: es la tarifa estándar de soborno nacional.

sábado, 29 de agosto de 2009

Teología paterna


Desde que vi la foto de una amiga en su Primera Comunión y le pregunté para que ritual arcano la vistieron de novia, mis amigos se han metido con mi falta de conocimiento religioso. Cumplo con el placer de transmitirle la nueva teoría teológica de mi padre, para que vean que con saber que es una Primera Comunión ya he llegado lejos.

El cuento es así. Mi devoto padre se consigue con una estampita del Arcángel San Miguel, que mi neo-pagana (dejemos eso para otros día) madre le ha puesto en algún lado de la camioneta. Crea un incidente doméstico, ya que él alega no que quiere tener a un criminal pseudo-chavista como San Miguel defendiéndolo. Ya que está en eso prefiere el ángel guardián de los Kennedy.

El quid aquí es lo de criminal pseudo-chavista. Para que se imaginen la estampita, parecida a la imagen que encuentran al principio, sale un Arcángel rubio, con capa roja, aplastando con su bota a Lucifer, y no contento con eso, amenazando claramente con clavarle una espada. La teoría de mi padre es que Lucifer es un ángel insurgente, que exige elecciones democráticas en lo que era hasta ese momento una autocracia triunviral. El triunvirato obviamente son el Padre, Chucho (hay una cuestión de teología delicada aquí: ¿el Hijo existía antes de llegar Jesús a la Tierra?) y Campanita (alias el Espíritu Santo). Harto de la quejadera, el Padre manda a sus matones a reprimir a los manifestantes, y como se puede ver, ciertamente hubo violencia. Dada su capa roja y su cabellera rubia, el Arcángel San Miguel vendría siendo un equivalente a Lina Ron, y los otros Arcángeles líderes de grupos como La Piedrita.

Con esa formación religiosa, tienen suerte que me sepa el Padrenuestro.

viernes, 28 de agosto de 2009

Nuevos inicios

En un esfuerzo por depurar un poco el contenido de este blog, esta semana me he puesto a escribir en dos nuevos lugares.

GBA me invitó a participar en "The Korova Milk Bar" aprovechando el hecho de que leo bastante. Básicamente mi crítica semestral de libros la haré ahí, con alguna mayor frecuencia para justificar mi presencia como colaborador. El blog en sí es algo bastante ecléctico (no puedo decir que tenga un tema definido) y bien divertido.

La otra es un proyecto que llevaba un buen rato gestándose y por fin volvió la gente de vacaciones y nos enseriamos. Es un blog en colaboración con un par de buenos amigos al que después de larga discusión (y darme cuenta que tengo escasa creatividad para los nombres, como pueden ver con el nombre de este blog) le pusimos "Sin el Chivo y sin el Mecate". Nace por varios motivos. Entre ellos está el hecho de que lo que escribo en este blog no pretendo que sea tomado muy en serio, mientras que mis opiniones políticas sí. También que la blogosfera política venezolana de lo que yo sé se resume a "The Caracas Chronicles" y un par de blogs más. Por favor corríjanme si estoy equivocado y hay algo más que valga la pena leer por ahí, que en serio quiero saber.

Bueno, esos son los anuncios del día. Volveremos a nuestra programación convencional cuando tenga nuevas ideas.