lunes, 10 de mayo de 2010

Aberrado y contranatura

Yo no bailaba nunca en Venezuela. No soy particularmente bueno, y por eso no lo disfruto particularmente. De paso, es la misma razón por la que no juego deportes: simplemente no es divertido hacer algo en lo que apestas. No se preocupen que el aire inglés no me ha hecho cambiar estos principios. Au contraire, ha confirmado mis tendencias anti-baile.

Les explico. Bailar en la madre patria podía ser cansón y rara vez me sometería voluntariamente a oír la música que generalmente acompaña al baile. Pero tenía un gran beneficio: podías estar cerca de una mujer, menos de medio metro sería la distancia más común. No que sea un pervertido, pero no es nada desdeñable.

Acá, mientras tanto, la música no sólo es (aún) peor. Tampoco es asunto de que la gente baila tan mal que causa pena ajena, o que la mujer inglesa promedio es feíta y viste terrible (pondría fotos pero es de mal gusto). Lo que me mata acá es la distancia. 3 metros es la distancia estándar de baile, y en mi experiencia no hay cantidad de alcohol que la reduzca. Y tampoco es que estés garantizado de estar a tres metros de una persona del sexo opuesto. No vale, puedes estar a tres metros de cualquiera: hombre, mujer, amigo, extraño, todo da igual. Pareciera que la gente encuentra placer en el mero acto de bailar, no en el hecho de estar bailando con alguien. Es una conducta aberrada y contranatura. He dicho.

4 comentarios:

Toto dijo...

Sigue el consejo de Lady Gaga: du du du ru du du Just Dance.

Miss Alice dijo...

Quien diría que al niño Zurimendi le gusta bailar pega'o. Ver para creer.

Elena Sánchez Vilela dijo...

jeje tercer post que leo, tercer post que me encanta! muy bueno tu blog. Y sobre los ingleses y sus bailes, creo que de verdad se toman muy literal el "voy a bailar" y no a "bailar con otro".
Saludos.

Lee B. Levy dijo...

Enséñales un poco de Reggaeton a esa gente Iggy; tendrás el orgullo de decir en unos años que fuiste la persona que llevó el Reggaeton a Inglaterra?